sábado, 26 de marzo de 2011

Próximamente


Lejos del atlántico se oía una voz penetrante susurrar al son de una dulce melodía.
La voz era suave y aguda que traspasaba el horizonte.
Los acantilados resurgían a través de unas olas furiosas que rompían contra ellos con fuerza. La fuerza de la muerte.
La voz salía de entre las aguas revueltas que lamían las rocas y se perdía por las cuevas agrietadas emitiendo un eco ensordecedor que envolvía el cielo con una gran ráfaga de aire.
Cada vez la sentía más cerca de mí, como si poseyera mi alma paulatinamente, hasta dominarme por completo y no sentir nada de mí. Todo fue como un suspiro.
Abrí los ojos y estaba en otro mundo.
 
©Suzanne Woolcott sw3740 Tema diseñado por: compartidisimo